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Miércoles, 05 Noviembre 08, 06:44 PM · Comentarios(0)
05.11.08 | Tras el partido contra Independiente, Jorge hace un análisis de lo que podemos llegar a ver a partir de la salida del Gato Oldrá.

En Independiente, el equipo prendió la luz de esperanza. Ahora hay que ratificarlo.
por Jorge Benítez
Toda transición se caracteriza por mostrar elementos y momentos ya conocidos, y por presentar cambios e indicios
de facetas y piezas que caracterizarán lo que está por venir. El Godoy Cruz que visitó Avellaneda no escapó a lo que acabamos de mencionar. Tuvo dos caras: la del Gato y la de Cocca. Ambas se
hicieron presentes a la vez, jugando los 90 minutos.
La cara conocida mostró a un Tomba con los mismos nombres, incluso los del banco de suplentes. Reflejó algo de desorden táctico en la defensa, abuso del pelotazo para salir del fondo, reiterados errores de los delanteros a la hora de escapar del off side. Pero también, una muy buena eficacia cuando hay que concretar las ocasiones de gol que se generan.
La cara nueva develó un equipo que quiere ser más ancho en la cancha, ocupando las bandas para el ataque (la primera indicación de Cocca fue para que Figueroa se tirara por la izquierda). Apareció la intención de tener un conjunto ordenado en todas sus líneas, haciéndose fuerte en el medio para el quite y la gestación de las jugadas (por ello Dutari y Rojas trabajaron juntos en la mitad de la cancha). Y, finalmente, el mejor indicio: jugar de igual a igual, incluso ante un grande y de visitante.
“Y ahora, ¿qué?”… Esta frase está cargada de incertidumbre y optimismo, de tristeza (por la situación actual) y alegría (por el último partido y el valioso punto conseguido). Es muy pronto para resolverla. Lamentablemente, por el momento, nos tendremos que hacer más amigos de la pregunta que de la respuesta. Justamente, para transitar por ella, podemos jugar a ser el gran DT. No “El gran DT” donde no se pueden elegir los esquemas ni el trabajo a seguir, sino solamente 15 jugadores.
Para comenzar, nos gustaría ver a otros jugadores que no tuvieron posibilidades o contaron con pocos minutos de juegos. Es verdad, transitamos una senda donde no se puede experimentar demasiado pero una que otra oportunidad se debe dar. Saucedo, Crisanto, Schunke, Ramírez piden pista. Estamos un poco cansados de los Salomón, Valles, Barrera, Fabro y otros más. Lamentablemente el plantel no es muy rico, sin embargo esto no quita la necesidad de explorar hasta el último recurso.
En lo que se refiere al esquema de juego, es acertado defender con línea de 4 pero teniendo opciones de salida por los costados. En el medio hay dos posibilidades: 3-1 u otra línea de 4. Las dos son válidas. En la primera, Figueroa sería el nexo con los delanteros y en la segunda, estaría recostado sobre la izquierda con la alternativa de tirarse al medio. Este dibujo táctico permitiría jugar con doble 5 para ganar marca en el mediocampo. Arriba, el panorama parece ser más claro: Caruso y Borghello. Dos delanteros son sinónimo de hambre, mientras que uno lo es de especulación.
Para concluir, haremos hincapié en el orden, sobre todo en la defensa para que no queden esos “agujeros negros” donde la tranquilidad desaparece. Ah, me olvidaba, un consejo para Iván y Leandro: cuando haya un tiro libre a favor cerca del área, no piquen al vacío hasta que se ejecute… sino siempre pasa lo mismo.
Este es nuestro juego… y ¿cuál es el tuyo? Esperamos comentarios y sugerencias sobre otras opciones. Hasta acá llegamos, a partir de este momento le toca a Diego Cocca ser el gran DT. “Y ahora, ¿qué?”
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