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Lunes, 18 Agosto 08, 11:12 PM · Comentarios(0)
17.08.08 | A Godoy Cruz le faltó mucho en todas sus líneas para estar a la altura de San Lorenzo. El primer partido en casa dejó frustración y sobre todo preocupación de cara al futuro. Una buena: la contundencia ofensiva puede ser importantísima.

San Lorenzo acaba de empatar y Panchito Dutari se cuestiona cosas, como todos.
El segundo partido del
Expreso en Primera prendió la luz amarilla de alerta. Porque si bien en Banfield la historia no fue muy diferente de la del sábado en el Malvinas, aquella vez se pudo y se supo aguantar un
triunfo que tapó falencias. Pero perdiendo las cosas se ven con mayor claridad, y San Lorenzo el sábado desnudó serios problemas generales de un equipo que no estuvo al nivel de la
situación.
El primer punto a analizar, y quizás el más incidente, es el mediocampo. El Cuervo, con más y mejor pie, no le dio lugar a un Godoy Cruz perdido, superado y, lo más grave, sin la pelota. Entre el Burrito Rivero, Adrián González, Hirsig y Aureliano Torres no le dieron chance a Garipe y Aguirre de pelear en igualdad de condiciones. Por las bandas, Salomón mostraba otra vez un nivel por debajo de lo que nos tiene acostumbrados y Barrera andaba perdido sin brújula, sin poder proyectarse y perdiendo las espaldas constantemente, a punto tal que el 90% de los ataques azulgranas llegaban por el costado izquierdo del fondo bodeguero. Así, los tres defensores siempre quedaban en inferioridad numérica (volantes visitantes más los dos delanteros) y el gol se evitaba gracias a Nelson Ibáñez.
Fue irreal cuando Tula calculó mal y Aguirre aprovechó la cesión de Castillo para vencer a Orión. Fue irreal porque Godoy Cruz nunca había atacado, y nuestro arco había sido testigo de muchos casigoles azulgranas. Pero era verdad: el Expreso ganaba.

Salomón no se proyecta tanto y todavía no ha encontrado un socio como lo era Solana.
Era tan verdad como lo fue el empate de Boedo, y el segundo gol también. Porque innecesariamente el Tomba salió a jugar el ST muy metido atrás. Para peor, la acumulación de gente en posición defensiva fue sin inteligencia, sin organización. En consecuencia, los volantes rivales trasladaban sin ser frenados y los delanteros recibían cómodos. Así llegó el empate de Bergessio y el segundo de Menseguez, frente a una preocupante estática de los hombres bodegueros que miraban más de lo que marcaban.
El Gato lo dijo con toda la claridad del mundo: “Esto no es Nacional B”. Eso fue para sus jugadores, pero, autocrítico, también fue para él mismo. Así que les vamos avisando: no se sorprendan si para Arsenal hay cambios de todo tipo.
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