
Cuando estando al mando de la selección mexicana, y promediando la prórroga frente a Argentina por los octavos de final del Mundial de Alemania, Maxi clavó esa volea desde fuera del área, todos lo marcaron como hombre muerto.
Pero no, no estaba muerto. Estaba mal herido y pero quería más.
Luego de que Macri le ofreciera hacerse cargo del supercampeón Boca, ideado por el Coco Basile, La Volpe rechhazó la oferta por "no conocer la esencia del torneo argentino". El herido se quedaba sin fuerzas. Pero como el tren no pasa dos veces en la vida, la historia terminó con el Bigotón sentado en el banco de suplentes de La Bombonera.
El plan era simple: dirigir los últimos partidos del Torneo Apertura, dar la vuelta olímpica, festejar y curar las heridas de su paso por la selección de México.
Pero nada salió como se había planeado, ya que no sólo Boca nunca jugó a su estilo, sino que la relación con sus nuevos jugadores nunca llegó a ser la mejor. Estudiantes, de la mano del Cholo Simeone, aparecía en el horizonte de las posiciones del torneo como si fuera un mercenario contratado para liquidar al herido, que seguía sangrando.
Para colmo, a la familia La Volpe se le perdió su perro. Que como un integrante más del grupo, había viajado con ellos hasta La Boca.
¿Qué más le podía pasar que fuera peor a lo que había pasado? Ah, Estudiantes campeón.
Chau La Volpe de Boca, y una mala carta de presentación ante los argentinos. El herido tenía un diagnóstico que ni el Dr. House hubiera podido curar.
Pero como si se tratara de ajedréz, Vélez y Boca hicieron una movida de enroque para calmar los ánimos, sobre todo de los Xeneixes. Russo, DT de Vélez a Boca. El Bigotón a Vélez.
Y ya con su perro por el Amafitani, la tranquilidad y el poder formar un equipo a su medida le dieron la posibilidad de volver a sonreir.
Campeón del trofeo Ciudad de Córdoba, victoria en el repechaje de la Copa Libertadores sin dejar dudas ante Danubio de Uruguay, y ayer debut y 2 a 0 a favor ante Newell´s, le devuelven el crédito que el DT había perdido, del cual se pueden o no compartir criterios futbolísticos, pero del cual nunca se debe dudar su frontalidad.
Ahora La volpe se puede acostar a dormir tanquilo. Con su equipo en gran nivel y con su perro al pie de la cama.