Mas lideres que nunca, paliza en el Bernabéu
Laura Navas
No pudo ser. Se intentó desde el primer minuto y no se bajó los brazos hasta el pitido final, pero la incuestionable calidad del
F.C. Barcelona se impuso en el Bernabéu. El Real Madrid echó de menos la presencia de Guti y Sneijder en el mediocampo y la de Pepe en el centro de la defensa, dos puntos clave donde los
azulgranas se impusieron con claridad. La derrota ante los culés trunca una excelente racha de resultados en la que los blancos llevaban 18 partidos consecutivos sin conocer la derrota y aleja al
Real Madrid de una Liga por la que seguirá peleando hasta el final.
Declaración de intenciones
Los primeros compases del Clásico fueron toda una declaración de intenciones por parte de
ambos equipos. Dos minutos después del pitido inicial ya se contabilizaba un disparo de Xavi que atrapaba Casillas y el primer intento de Robben que Puyol enviaba a corner. Había media Liga en
juego y nadie quería dejarla escapar. Juande Ramos pedía más intensidad desde el banquillo mientras Eto’o disparaba desde la frontal del área y Casillas seguía entrando en calor (6’). Tras el
vendaval inicial llegó la calma. Real Madrid y Barcelona mostraban respeto por su rival y se notaba tensión sobre el terreno de juego. El suficiente hasta que Higuaín volvió a hacer rugir al
Bernabéu. Enésima galopada de Robben por la derecha. El holandés rompe a Abidal y retrasa para Ramos, que cuelga el esférico al área para que Higuaín, de cabeza y cruzado, anotara su gol número
19 en el Campeonato (13’). El Madrid se adelantaba en el marcador y cumplía el guión a la perfección, pero quizás no contó con que otro actor reclamaría también su cuota de pantalla.
Apenas cinco minutos después estallaba la bestia azulgrana. Y de qué manera. Banda izquierda. Henry recibe de Messi, controla el balón en el vértice del área y de tiro cruzado bate la salida
de Casillas (17’). 1-1 y lo peor por venir. Sin apenas tiempo para reorganizarse tras el gol, nuevo croché del Barcelona. Magistral falta ejecutada por Xavi desde el lateral del área que Puyol,
libre de marca, cabecea a la izquierda de Casillas para adelantar a los culés (19’). Respondía el Real Madrid con garra y la conexión entre Robben e Higuaín a punto estuvo Alves de convertir en
el empate a dos, pero la posesión y el juego del Barcelona se adueñaron del resto de la primera parte, hasta que a diez minutos del descanso Messi materializaba su tercera ocasión consecutiva. El
argentino recibe la pelota de Xavi, se la lleva, progresa, y a pierna cambiada, con la izquierda, marca el 1-3 a la derecha de Casillas. Jarro de agua fría y a vestuarios.
Calidad
incontestable
Apenas diez minutos después de la reanudación el Real Madrid recortaba distancias. Robben cuelga una falta al área y el esférico encuentra la melena de Sergio Ramos, que cabecea
al segundo palo para devolver la esperanza al madridismo (56’). Pero duró poco la alegría en campo blanco. El que tardó Henry en aprovechar uno de los pocos errores de Casillas para marcar a
puerta vacía (57’). Juande Ramos movía banquillo y Marcelo le dejaba el puesto a Huntelaar en busca de otra remontada épica. El Barcelona bajaba un poco el ritmo mientras el Real Madrid luchaba
por cada balón con todo lo que tenía. Pero no era suficiente. La incuestionable calidad de los azulgranas volvía a dar fruto. Combinación de Xavi con Messi que el argentino ajusta al palo corto
de Casillas (74’) para sentenciar un partido que hacía muchos minutos que tenía dueño.
Aún llegó un último tanto azulgrana, el que Piqué anotaba en la recta final de un Clásico que se
rindió a la calidad de un líder incontestable. El Barcelona se convirtió, sin duda alguna, en el mejor rival que ha visitado el Santiago Bernabéu esta temporada. Mención especial para la afición
madridista que, caballerosa como de costumbre, despidió con aplausos a los justos vencedores. Se ha perdido una batalla importante pero que nadie dude de que, mientras existan posibilidades, el
Real Madrid seguirá luchando hasta el último aliento por la conquista de esta Liga.